¿De qué se trata?
- 6 jun 2018
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Nuestro cerebro tiene una gran capacidad para reconocer patrones y funcionar según ellos. Enfrentarnos a una situación que se repite hace que de algún modo podamos anticipar las consecuencias que provocaran uno o varios estímulos. Esto sucede ya sea de modo consciente o inconsciente.
Desde que nacemos y aun antes, estos patrones se van grabando y quedan almacenados a modo de programas que quedan latentes hasta que la ocurrencia de algún suceso lo dispare y lo ponga en funcionamiento. Es entonces cuando a una o varias entradas le corresponde una salida, ya sea un comportamiento, un pensamiento, un sentimiento o un síntoma.
Nuestro inconsciente solo tiene como objetivo nuestra supervivencia, pero carece la capacidad del juicio. Para él no hay cosas buenas ni malas y tampoco sabe distinguir entre real y simbólico. Es por ello que muchas veces actuamos de modo irracional, no sabemos por qué suceden algunos síntomas o realizamos acciones de modo automático. Nuestra psique es como un Iceberg del cual, según distintas estimaciones, solo se muestra de un tres a un cinco por ciento (consiente) mientras que queda oculto el resto (inconsciente)
Cunado nuestro consciente actúa se comunica de algún modo, ya sea verbal, gestual o actitudinalmente. Nuestro inconsciente no tiene esa capacidad, lo hace a través del cuerpo. Es allí cuando aparecen síntomas que no tienen otra función que decirnos que algo no está bien, que quedan cosas sin resolver. Es como el funcionamiento de una alarma que indica un estado o una situación, un aviso de que hay algo que no se encuentra como debería ser. Si desactivamos su sonido o su indicador sin remediar el motivo por el cual está activada, lo más seguro es que su causa siga creciendo y generando mayores problemas.
La propuesta es entonces acompañar a la persona a que encuentre la causa emocional que la apartado de su estado de bienestar, aquel conflicto o sufrimiento que no ha podido resolver en su momento y que ha quedado disparando la alarma con cada repetición de las situaciones que lo activan, para resignificarlo, verlo de otro modo y desde otra perspectiva, para que pueda aprender de él, superarlo y continuar con en el camino de la vida.











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